Esta leyenda se sitúan en la época de la revolución francesa cuando las milicias francesas entran en la
ciudad de Toledo para su conquista.
Un ejercito de soldados franceses entran en la ciudad de Toledo para resguardarse de la noche allí, bajo
el mandato de un capitán de caballería que ensillaba su caballo dirigiendo sus tropas hacia una iglesia
en la cual pasarán la noche. Al llegar allí la iglesia presentaba un aspecto ruinoso ya que había sido
desmembrada de sus partes compuestas por madera para utilizarlas como combustible en las hogueras.
Una vez instalados los soldados y durmiendo por la noche, el capitán observó una bellísima y pálida
dama que padecía allí inmóvil. A la mañana siguiente cuando todos los altos cargos de del ejercito se
reunían para contar sus anécdotas el capitán quiso contar que había visto la mas hermosa dama jamás
soñada que se pudieron imaginar, mas tarde les revelo q se trataba de una escultura que yacía a los pies
de la lapida de un guerrero cuya escultura también estaba allí. Estos, invitados por el capitán y bajo el
ofrecimiento de unas copas de chapan francés accedieron a ir gustosamente al anochecer. Una vez allí y
cohabitándose al tan gustosa bebida el capitán quiso presentar a tan envidiada dama, cuya perfección
dejo atónito a los soldados, esta se encontraba de rodillas en una lapida como velando la muerte de un
guerrero q yacía allí tumbada su figura de mármol. El capitán tras una cuantiosa borrachera quiso
besar a la dama en los labios tras haberle tirado al féretro del guerrero una copa de vino, cuando este se
acercaba a los pálidos labios de la imagen, la estatua del guerrero, levanto un brazo y golpeo contra la
cara del capitán, dejándolo en el suelo con la cara ensangrentada

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